A partir del 2 de abril el empleo de grasas trans que no sean de origen natural estará limitado a 2 gramos por cada 100 gramos de grasa. Afecta a los alimentos destinados al consumidor final y a los alimentos destinados al suministro a minoristas.
Se trata de una exigencia legal aprobada en 2019 por el Reglamento (UE) 2019/649 de la Comisión, de 24 de abril de 2019, que modifica el anexo III del Reglamento (CE) 1925/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo que se refiere a las grasas trans, que no sean las grasas trans presentes de forma natural en las grasas de origen animal.
La limitación consiste en que las grasas trans que no sean grasas trans presentes de forma natural en las grasas de origen animal, podrán usarse en un máximo de 2 gramos por cada 100 gramos de grasa en alimentos destinados al consumidor final y en alimentos destinados al suministro a minoristas.
En el caso de alimentos no destinados al consumidor final ni destinados al suministro a minoristas, la empresa que los suministre se asegurará que los siguientes operadores cuenten con la información sobre la cantidad de grasas trans, que no sean las grasas trans presentes de forma natural en las grasas de origen animal, cuando dicha cantidad sea superior a 2 gramos por cada 100 gramos de grasa.
Los alimentos que no cumplan con estas especificaciones podrán comercializarse hasta el 1 de abril de 2021.
¿Qué son los ácidos grasos trans (AGT)?
Los AGT son un tipo particular de ácidos grasos insaturados de procedencia natural o artificial, que han sido declarados “no seguros“ para la alimentación humana, ya que una elevada ingesta aumenta los niveles de LDL (colesterol “malo”) en la sangre y, por tanto, el riesgo de sufrir cardiopatías. Además de enfermedades cardiovasculares, también existen diferentes trabajos que relacionan la ingesta de grasas trans con diversas enfermedades como diabetes, cáncer o asma.
Los AGT de origen natural se encuentran en los productos alimenticios procedentes de animales rumiantes, como los productos lácteos o la carne de vacuno, ovino o caprino, debido a la transformación bacteriana de ácidos grasos insaturados en el rumen de estos animales.
Mientras que los AGT de origen artificial se forman en los procesos industriales de hidrogenación, utilizado para producir grasas sólidas o semisólidas para la elaboración de alimentos como margarinas, mantecas, bollería o galletas; de desodorización, necesario para el refinado de aceites insaturados vegetales; y de fritura, con aceites a altas temperaturas.