El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través de la AECOSAN, junto con la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB)  y otros sectores como la distribución, la restauración moderna, la distribución automática y la restauración social, representados por Marcas de Restauración, ANEDA, FEADRS, ACES, ANGED y ASEDA presentaron, el pasado 5 de febrero, un Plan de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas y otras medidas (2017-2020) que afectará a más de 3500 productos.

Este Plan se centra en la reducción de un 10% de azúcares añadidos, sal y grasas saturadas en productos como aperitivos salados, bebidas refrescantes, bollería y pastelería, cereales de desayuno infantil, cremas, derivados cárnicos, galletas, helados, néctares de frutas, panes especiales envasados, platos preparados, productos lácteos y salsas, que aportan el 44,5% de la energía total de los productos con azúcares añadidos de la cesta de la compra de las familias.

Los objetivos del sector de la restauración social se centran en ofrecer menús más saludables en los colegios y en lugares como las cafeterías de los hospitales, aumentando los platos cocinados a la plancha, reduciendo los productos precocinados o fritos e introduciendo más legumbres, pescados, verduras y frutas de temporada.

Respecto a los establecimientos de restauración moderna, se prevé reducir el contenido de azúcar y de sal de los sobres monodosis en un 50% y un 33%, respectivamente. Las empresas de máquinas de vending se comprometen a aumentar del 30 al 50% la oferta de alimentos equilibrados y reducir un 15% la dosis máxima de azúcar añadido en máquinas calientes.

Sin embargo, entre las sociedades científicas, no existe una opinión unánime sobre la efectividad real de este tipo de medidas.

Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), indica que:

“No va a tener ningún impacto beneficioso sobre la salud. Una reducción de 10% o del 5%, como se plantea en algunos productos no es significativa”.

Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), en cambio, considera que es:

“Una buena noticia que la industria empiece a involucrarse en el abordaje de la obesidad y se plantee reducir algunos de los componentes de sus productos. Es un primer paso que hay que valorar como positivo”.

Manuel Anguita, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), expresa que es:

“Favorable a cualquier medida en contra de los hábitos que no son cardiosaludables, aunque la apuesta debería haber sido más ambiciosa. Las reducciones tendrán que ampliarse en el futuro”.

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