La publicación de un nuevo trabajo de revisión de las actuales recomendaciones dietéticas acerca del consumo de carne roja y procesada en la revista Annals of Internal Medicine vuelve a reavivar la controversia sobre su consumo y el mayor riesgo de sufrir enfermedades, como el cáncer.

Los autores de este estudio indican que la mayoría de los adultos debería continuar comiendo sus niveles actuales de ingesta de carne roja y procesada, es decir, aproximadamente unas 3 o 4 veces por semana.

Esta recomendación va en contra de lo que dicen las recomendaciones actuales que aconsejan:

Según afirman en su trabajo, dichas recomendaciones se basan principalmente en estudios observacionales que tienen “un alto riesgo de confusión” y, por lo tanto, “son limitados para establecer inferencias causales”. También sostienen que las organizaciones que plantean esas directrices “no realizaron ni tuvieron acceso a revisiones sistemáticas rigurosas de la evidencia, sino que se limitaron a abordar los conflictos de intereses y no abordaron explícitamente los valores y preferencias de la población”.

La respuesta de la comunidad científica no se ha hecho esperar.

La Universidad de Harvard ha analizado en profundidad el estudio y estas son las principales conclusiones a las que han llegado:

  • Las nuevas directrices no están justificadas, ya que contradicen la evidencia generada por sus propios metaanálisis. Entre las cinco revisiones sistemáticas publicadas, tres básicamente confirmaron hallazgos previos sobre la carne roja y los efectos negativos para la salud.
  • La publicación de estos estudios y las pautas consumo de carne en una revista médica importante es lamentable porque seguir las nuevas recomendaciones puede dañar la salud de las personas, la salud pública y la salud planetaria.
  • También puede dañar la credibilidad de la ciencia de la nutrición y erosionar la confianza pública en la investigación científica. Además, puede conducir a un mayor uso indebido de revisiones sistemáticas y metaanálisis, lo que en última instancia podría generar una mayor confusión entre el público en general y los profesionales de la salud.
  • Este es un excelente ejemplo de que uno debe mirar más allá de los titulares y las conclusiones abstractas. Es importante que los periodistas, los profesionales de la salud y los investigadores vean más allá de los titulares sensacionalistas.
  • También es crucial comprender que la investigación nutricional es un proceso largo y en evolución y, por lo tanto, es fundamental tener en cuenta la totalidad de la evidencia.
  • Estos estudios no deberían cambiar las recomendaciones actuales sobre patrones de alimentación saludables y equilibrados para la prevención de enfermedades crónicas.
  • Las recomendaciones existentes se basan en evidencia sólida de estudios controlados aleatorios con factores de riesgo cardiovascular como resultados, así como estudios epidemiológicos a largo plazo con enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes tipo 2 y mortalidad como resultados.
  • Para mejorar la salud humana y la sostenibilidad ambiental, es importante adoptar patrones dietéticos que sean ricos en alimentos saludables a base de plantas y relativamente bajos en carnes rojas y procesadas.