Estos últimos meses se ha reabierto el debate sobre la seguridad del consumo de panga. ¿Cuáles son los principales motivos de la controversia? En este artículo intentaremos resumirlos.

El panga es un pez procedente de acuicultura de agua dulce con una composición nutricional similar a la de otras especies de pescado blanco marinas o de agua dulce como, por ejemplo, la merluza o la trucha de río, destacando su bajo contenido en grasa y colesterol. A nivel nutricional, por tanto, sus beneficios son indiscutibles.  El problema radica en el origen de esta especie, en las prácticas aplicadas para su producción intensiva y en el impacto medioambiental de su transporte.

España es el país de Europa que más panga consume. Se importa principalmente de Vietnam donde es criado en el río Mekong, uno de los más contaminados del país. El aumento de la demanda del producto ha incrementado la cría intensiva de panga, provocando efectos colaterales muy significativos. Así, en la zona de producción se ha originado un desplazamiento de otras  formas de vida y cultivos como el arroz, destrucción del manglar y mayor contaminación por la utilización de químicos y medicamentos. Pero el impacto repercute también en nuestro país donde el sector pesquero ha visto como disminuía considerablemente el consumo de lenguado, mero, aligote, cazón, trucha… por haber conseguido un más que discutible abaratamiento del panga gracias a las condiciones laborales de quienes trabajan en origen.

A todo ello se debe sumar el impacto medioambiental de su transporte. Ya sea transportado fresco por avión o ultracongelado en barco, su huella ecológica es considerable.

Greenpeace inició ya, en 2012, una campaña en contra de la acuicultura de panga con argumentos demostrables. Hasta el momento, solo Carrefour ha optado por no comercializar panga en sus establecimientos, alegando motivos medioambientales.

Por otra parte, en el último estudio llevado a cabo por la OCU, encontraron trazas de mercurio y restos de pesticidas en muestras de panga, concluyendo que “aunque los residuos contaminantes están dentro de los límites legales y no suponen un riesgo inmediato para la salud, es mejor no consumirlos en exceso

En España no ha habido ninguna alerta sanitaria en relación al consumo de panga y, por supuesto, todo el pescado que se importa se somete a los controles legales establecidos para garantizar su idoneidad en cuanto a la seguridad alimentaria. La cuestión es si siendo conocedores de todo el ciclo del panga, debemos basarnos meramente en el hecho de que este alimento ha pasado los controles establecidos para seguir consumiéndolo.

Nuestra recomendación: Si puedes elegir, escoge producto de proximidad.